Coste de editar fotos de producto: retoque interno frente a externalizar a escala
Coste de editar fotos de producto: retoque interno frente a externalizar a escala
Pensado para equipos de comercio electrónico que suben cientos o miles de referencias a Amazon.es, eBay, Etsy, Shopify, El Corte Inglés, Zalando y Wallapop. Sin relleno, solo los números.
Por qué la pregunta del coste por imagen es más difícil de lo que parece
Pregunta a tres responsables de comercio electrónico cuánto pagan por editar una foto de producto y obtendrás tres respuestas radicalmente distintas: "nada, lo hace mi ayudante", "unos dos euros" y "ni idea, va incluido en una iguala". Las tres están equivocadas en lo que importa, porque ninguna mira el coste totalmente cargado.
El precio de una sola imagen editada no es la cifra que aparece en la factura ni la tarifa por hora de quien hace clic en Photoshop. Es el dinero y el tiempo totales que hacen falta para llevar una captura en bruto a un activo listo para tienda que pasa la validación del marketplace, encaja con tus otras fichas y no vuelve para una segunda ronda. Vista así, la opción interna barata suele ser la cara, y la opción externa "premium" suele ser la más barata por imagen terminada y aceptada.
Este artículo descompone la cifra con honestidad. Vamos a calcular el coste de cada tipo de edición, mostrar cómo el volumen comprime el precio por imagen, construir un presupuesto interno completo con cifras reales en euros, comparar freelancers y un servicio especializado, y terminar con una fórmula de punto de equilibrio que puedes aplicar a tus propios números en unos cinco minutos.
Qué compone realmente el precio de una imagen editada
Antes de comparar proveedores hay que comparar peras con peras. "Edición de fotos" abarca tareas cuya dificultad varía en un orden de magnitud. Un bodegón sobre blanco que necesita un recorte limpio no es el mismo trabajo que un anillo de diamantes que exige retoque piedra a piedra. Una tarifa que ignora el tipo de trabajo no significa nada.
Esta es la escalera de complejidad, de lo más simple a lo más exigente, con rangos de mercado típicos por imagen a volumen moderado.
| Tipo de edición | Qué implica | Rango típico por imagen | Tiempo por imagen (experto) |
|---|---|---|---|
| Eliminación de fondo / recorte | Recortar el producto del fondo y colocarlo sobre blanco puro o transparente | 0,30-1,20 euros | 1-3 min |
| Ficha de producto completa | Recorte, corrección de color, sombra, encuadre a la especificación del marketplace, redimensionado | 1,00-3,50 euros | 3-8 min |
| Maniquí invisible | Combinar tomas de interior y exterior para que la prenda conserve su forma 3D sin modelo visible | 2,50-6,00 euros | 8-15 min |
| Retoque de joyería / alta complejidad | Limpieza de reflejos, claridad de la piedra, alisado del metal, eliminación de polvo y arañazos | 4,00-12,00 euros | 15-40 min |
Tres factores de coste explican esa horquilla.
Tiempo de trabajo. Un cambio de fondo es tarea de dos minutos para alguien competente. El retoque de joyería sobre una piedra facetada puede comerse cuarenta minutos porque cada faceta refleja el estudio y cada reflejo hay que gestionarlo a mano. El tiempo es el mayor insumo, así que la complejidad escala el precio casi de forma lineal con los minutos.
Escasez de talento. Cualquiera aprende a recortar un zapato. Muy pocos saben retocar la esfera de un reloj o construir un maniquí invisible convincente a partir de dos tomas. El talento escaso cobra tarifas más altas, y no lo puedes fingir con un operario barato sin que se acumulen los rechazos.
Sobrecoste de consistencia. En un catálogo no editas una imagen, editas un conjunto que debe verse idéntico: mismo punto de blanco, misma sombra, misma proporción de encuadre, mismo margen. Imponer esa uniformidad a cientos de archivos es trabajo real que un presupuesto por imagen para una única toma estrella nunca refleja.
Por eso la pregunta genérica "cuánto cuesta la edición de fotos" no tiene respuesta hasta que concretas la mezcla. Una tienda de ropa lisa vive sobre todo en las dos primeras filas. Una joyería o un revendedor de relojes viven en las dos últimas y deben presupuestar en consecuencia.
Cómo el volumen reduce el precio
Los números por imagen de arriba son para lotes moderados. El volumen los cambia porque los costes fijos de cualquier operación de edición, interna o externa, se reparten entre más unidades.
La puesta en marcha y el briefing son costes únicos. Definir el look, construir las plantillas de encuadre, acordar el estilo de sombra y el punto de blanco, correr el primer ciclo de aprobación, todo eso ocurre una sola vez. Amortizado entre 50 imágenes resulta caro por unidad. Entre 5.000 imágenes desaparece en el ruido.
El caudal permite al proveedor bajar tarifas. Un flujo predecible de miles de imágenes al mes hace que un servicio especializado mantenga a un equipo formado plenamente ocupado, que es justo cuando puede aplicar descuento. Por eso existe el precio por volumen.
El precio por volumen suele funcionar por tramos o mediante iguala.
| Volumen mensual | Tarifa externa típica (ficha completa) | Estructura |
|---|---|---|
| Menos de 100 imágenes | 2,50-3,50 euros | Pago por imagen, sin compromiso |
| 100-1.000 imágenes | 1,50-2,50 euros | Por imagen escalonado, descuento menor |
| 1.000-5.000 imágenes | 1,00-1,60 euros | Tramo por volumen o iguala ligera |
| Más de 5.000 imágenes | 0,70-1,20 euros | Iguala con capacidad reservada |
Una iguala reserva para ti una porción fija de la capacidad mensual de un equipo a una tarifa bloqueada. Tú te comprometes a un mínimo de volumen y ellos se comprometen a un plazo de entrega y un precio. Para una tienda con rotación de catálogo estable suele ser la estructura más barata y la más predecible para planificar. Mira cómo se organiza un flujo dedicado para la /es/edición-masiva-de-fotos-de-producto/.
La conclusión: si estás calculando tu propia economía, usa la tarifa que corresponde a tu volumen mensual real, no el precio de una sola imagen. Un equipo que hace 3.000 imágenes al mes no paga la tarifa de 3,50 euros, paga más bien cerca de 1,20.
El coste real de hacerlo internamente
Aquí es donde se desmorona la mayoría de las comparaciones de coste, porque la gente compara una factura externa con un salario interno y se queda ahí. La factura está totalmente cargada. El salario no. Para comparar con justicia hay que construir el coste interno completo y dividirlo entre la producción realista.
Calculemos el coste de un único retocador de nivel medio en el mercado español. Ajusta las cifras absolutas a tu propia región, la estructura se mantiene en todas partes.
Costes directos
| Concepto | Coste anual (euros) | Notas |
|---|---|---|
| Salario bruto, retocador medio | 26.000 | Junior 20.000, senior 38.000+ |
| Cotizaciones sociales del empleador | 8.320 | Alrededor de un 32% adicional (Seguridad Social) |
| Software (Creative Cloud, plugins) | 720 | Por puesto y año |
| Estación de trabajo, monitor calibrado, amortizado | 900 | Hardware a 3 años |
| Calibración de color, copias, almacenamiento | 400 | Recurrente |
| Puesto, prorrateo de gastos de oficina | 3.600 | Espacio, luz, informática |
| Subtotal directo | 39.940 |
Los costes que se olvidan
El subtotal de arriba ya está más de un 50% por encima del salario base, y sigue estando incompleto. Tres costes ocultos deciden si lo interno sale a cuenta de verdad.
Tiempo de gestión. Alguien tiene que dar el briefing, revisar, aprobar y corregir. Si un responsable con un salario de 45.000 euros dedica el 20% de su semana a supervisar la producción de imágenes, eso son 9.000 euros al año de coste de gestión cargado sobre la operación. Llamémoslo 8.000 euros de forma conservadora.
Tiempo muerto y estacionalidad. La fotografía de producto no es una carga plana. Disparas un gran lanzamiento antes de una temporada y luego el volumen cae en picado. Un retocador asalariado cobra las 52 semanas del año pero solo tiene trabajo suficiente para quizá 32 de ellas. Ese tiempo muerto fuera de temporada es coste hundido puro, y es la línea más dañina del modelo interno para un catálogo estacional.
El techo de productividad. Una persona tiene un límite de producción duro. Un buen retocador saca quizá de 40 a 60 fichas de producto terminadas al día, así que unas 900 a 1.300 al mes a pleno rendimiento, y el pleno rendimiento no es sostenible. Cuando aterriza un lanzamiento de 4.000 imágenes, un puesto interno físicamente no puede despacharlo a tiempo, y vuelves a las horas extra, a freelancers de urgencia o a lanzamientos retrasados. No puedes flexionar un salario arriba y abajo con la demanda.
El coste interno por imagen, la cifra real
Toma el coste anual cargado incluyendo la gestión: unos 40.000 más 8.000, es decir 48.000 euros al año.
Ahora la producción honesta. En teoría un retocador saca alrededor de 12.000 imágenes al año, a 1.000 al mes. En la práctica, con vacaciones, bajas, reuniones, las semanas muertas de temporada, las revisiones y el hecho de que nadie mantiene el ritmo punta, la producción realista aceptada se acerca más a entre 8.000 y 9.000 imágenes terminadas al año.
- Sobre el papel: 48.000 / 12.000 = 4,00 euros por imagen
- Realista: 48.000 / 8.500 = 5,65 euros por imagen
Y eso es para fichas de producto estándar. Quien se autocitó "unos dos euros" solo miraba una porción del salario dividida entre la producción teórica punta, e ignoraba impuestos, software, gestión, temporada muerta y revisiones. El coste interno real totalmente cargado es tres o cuatro veces lo que cree.
Y fíjate en el techo: este puesto se satura en torno a 8.500 imágenes aceptadas al año por mucho que gastes. Crecer por encima de eso significa contratar un segundo puesto y duplicar el coste fijo, esté o no ocupada la segunda persona todo el año.
El modelo freelance: tarifa barata, todo variable
Los freelancers se sitúan entre lo interno y un servicio gestionado. Su tarifa de portada es atractiva porque tú no cargas con ninguno de los gastos del empleador. Pero el coste cargado se esconde en la fiabilidad.
Lo bueno. Sin cotizaciones, sin temporada muerta, sin hardware, sin un puesto que pagas en los meses tranquilos. Pagas por imagen o por hora, solo por el trabajo entregado. Un freelance con talento puede ser excelente, y para un volumen pequeño y ocasional a menudo es la elección correcta. Las tarifas suelen quedar entre 1,50 y 4,00 euros por ficha de producto según habilidad y región.
Los problemas que cuestan dinero.
Riesgo de consistencia. Un freelance significa un estilo, lo cual va bien hasta que no está disponible y traes a un segundo, cuyo punto de blanco y cuya sombra difieren sutilmente. A lo largo de un catálogo esas diferencias sutiles se leen como un escaparate desordenado. Imponer un único look a un elenco rotatorio de freelancers es un trabajo de gestión que ahora es tuyo.
Riesgo de capacidad. Un freelance es una persona con su propio techo y sus otros clientes. Cuando tu gran lanzamiento coincide con su semana ocupada, tu plazo no es su prioridad. No tienes capacidad reservada ni garantía de servicio.
Variabilidad del plazo. Los profesionales en solitario se ponen enfermos, viajan y aceptan otros encargos. El plazo que el mes pasado era de tres días este mes puede ser de nueve sin previo aviso, justo cuando un lanzamiento depende de ello.
Carga de gestión. Buscar, evaluar, incorporar, dar briefing, controlar calidad y pagar a varios freelancers es trabajo recurrente real. Cuenta de 3 a 5 euros de tu propio tiempo cargado por imagen en coordinación en una operación freelance mal llevada, y la tarifa "barata" no es barata.
Los freelancers son genuinamente buenos para volumen bajo e irregular donde un plazo incumplido no es catastrófico. Sufren justo donde vive el comercio electrónico de volumen: cifras altas, plazos ajustados y repetibles, y consistencia visual estricta.
El modelo de servicio especializado a volumen
Un servicio de edición masiva especializado es un equipo gestionado con un flujo definido, una capa de calidad y capacidad reservada. No compras las horas de una persona, compras una producción garantizada a una tarifa bloqueada. Es el modelo diseñado para el trabajo a escala de catálogo. Aquí puedes ver más de cerca cómo se organiza la relación: /es/edición-masiva-de-fotos-de-producto/.
Lo que en realidad pagas más allá de los píxeles:
- Consistencia por diseño. Un equipo que sigue una única guía de estilo con un punto de control de calidad produce un catálogo uniforme sin importar qué editor tocó qué archivo. La uniformidad se impone de forma sistemática, no se deja al azar.
- Capacidad elástica. Un lanzamiento de 4.000 imágenes y un refuerzo de 200 los gestiona el mismo flujo sin que tú contrates, despidas o supliques a un freelance. Escalas arriba y abajo por volumen, no por plantilla.
- Plazo predecible. Ventanas de entrega comprometidas porque la capacidad está dotada y reservada, no depende del calendario de una sola persona.
- Sin gastos fijos, sin tiempo muerto. Pagas solo por las imágenes aceptadas. Software, hardware, formación, cotizaciones, vacaciones, la temporada tranquila, todo eso es problema del proveedor, no una línea de tu presupuesto.
- Dominio de los marketplaces. Un servicio que entrega a Amazon.es, eBay, Etsy, Shopify, El Corte Inglés, Zalando y Wallapop cada día ya conoce las reglas de imagen de cada plataforma, así que rebotan menos fichas en la validación.
A volumen real de comercio electrónico la tarifa por imagen queda entre unos 0,70 y 1,60 euros para fichas de producto según el tramo, con las categorías complejas cotizadas al alza. Y algo crucial: esa cifra está totalmente cargada y es definitiva, ya incluye gestión, control de calidad, revisiones y capacidad. No hay un multiplicador oculto por encima como sí lo hay con el salario interno o con la coordinación de freelancers.
Tres modelos frente a frente
| Factor | Interno | Freelancers | Servicio especializado |
|---|---|---|---|
| Coste cargado por imagen (ficha) | 4,00-5,65 euros | 2,00-4,50 euros incl. coordinación | 0,70-1,60 euros |
| Escala para un gran lanzamiento | No, techo duro | Mal, límite de una persona | Sí, capacidad elástica |
| Baja en temporada floja | No, pagas salario ocioso | Sí, pagas por encargo | Sí, pagas por imagen |
| Consistencia en el catálogo | Alta, una persona | Baja a media, varía | Alta, impuesta por control de calidad |
| Fiabilidad del plazo | Media, punto único de fallo | Variable | Alta, ventanas comprometidas |
| Carga de gestión para ti | Alta | Alta | Baja |
| Compromiso de coste fijo | Muy alto (salario) | Ninguno | Ninguno o iguala ligera |
| Encaje ideal | Volumen enorme constante, trabajo estrella crítico para la marca | Volumen bajo e irregular | Volumen medio a alto estable |
El patrón es claro. Lo interno solo gana cuando el volumen es a la vez enorme y lo bastante constante para mantener un puesto saturado todo el año, y aun así no puede flexionarse para los picos. Los freelancers ganan en el extremo bajo e irregular. Para el amplio medio donde opera de verdad la mayoría de las tiendas en crecimiento, volumen medio a alto estable con plazos ajustados y exigencias de consistencia, el servicio especializado es a la vez el más barato por imagen aceptada y el de menor riesgo.
El coste oculto que nadie presupuesta: rechazos y retrabajo
Cada modelo de arriba tiene un coste sombra que rara vez aparece en la comparación, y puede empequeñecer la tarifa por imagen: las fichas que se rechazan o las imágenes que vuelven para rehacerse.
Cuando una imagen no pasa la validación del marketplace, el fondo equivocado, las dimensiones equivocadas, una marca de agua, una sombra que viola la especificación de la plataforma, el coste no es una sola reedición. Es el tiempo de rehacer del editor, más el tiempo del responsable para detectarlo y encaminarlo, más el retraso antes de que la referencia se publique, más los ingresos perdidos mientras un producto vendible está apagado. Una ficha que se publica tres días tarde en un artículo de rotación rápida puede perder más margen en esos tres días que todo el presupuesto de edición de esa imagen.
Haz las cuentas sobre una tasa modesta de retrabajo del 5% en un mes de 2.000 imágenes. Son 100 imágenes rehechas. A un coste conservador de 10 euros de coste total cargado por ciclo de retrabajo (rehacer más coordinación más retraso), eso son 1.000 euros al mes de puro desperdicio, encima de tu gasto de edición, y es invisible salvo que lo midas.
Aquí es donde la opción barata se vuelve cara en silencio. Un operario mal pagado o un freelance sobrecargado producen más rechazos, y la factura del retrabajo aterriza sobre ti. Un servicio con una capa de control de calidad que caza los errores antes de la entrega puede cobrar una tarifa de portada más alta y aun así costar menos en total, porque tu tasa de rechazo cae hacia cero y tus fichas se publican a la primera. Cuando calcules el coste de la edición, calcula también el de los rechazos.
Encuentra tu propio punto de equilibrio
Basta de rangos. Así encuentras el volumen exacto en el que externalizar bate a lo interno para tu negocio. Aplícalo a tus propios números.
La fórmula
Paso 1. Tu coste interno por imagen totalmente cargado.
Interno por imagen = ( salario anual + cotizaciones del empleador + software + hardware + tiempo de gestión + gastos de oficina ) / producción anual aceptada realista
Usa la producción realista, no la teórica. Para un retocador de nivel medio, unas 8.000 a 9.000 fichas de producto terminadas al año tras vacaciones, revisiones y tiempo muerto de temporada.
Paso 2. Tu coste externalizado por imagen.
Toma la tarifa de tramo que corresponde a tu volumen mensual de la tabla de precios de arriba. Esta cifra ya está totalmente cargada, así que no hay que sumar nada.
Paso 3. Compara a tu volumen mensual real.
Coste interno mensual = volumen mensual x interno por imagen Coste externalizado mensual = volumen mensual x externo por imagen
Pero hay una trampa con lo interno que la multiplicación oculta: el coste fijo no se reduce a escala. Si contratas un retocador, pagas su salario cargado completo tanto si le mandas 200 imágenes como 1.000. Así que el coste interno real por imagen sube con fuerza a medida que tu volumen cae por debajo de su capacidad.
Ejemplo trabajado
Una tienda entrega 700 fichas de producto al mes, es decir 8.400 al año, con un fuerte pico estacional.
Interno. Un puesto, coste cargado 48.000 euros al año. A 8.400 imágenes eso son 5,71 euros por imagen. Pero 700 al mes está por debajo de la capacidad del puesto, así que además pagas tiempo muerto que no puedes recuperar. Y cuando el pico estacional alcanza 2.000 en un mes, un puesto no puede despacharlo y los lanzamientos se retrasan.
Externalizado. 700 al mes cae en el tramo de 100-1.000 a unos 1,80 euros por imagen (un poco por encima del suelo porque es tramo medio). Coste mensual: 700 x 1,80 = 1.260 euros. Anual: 15.120 euros.
Interno anual: 48.000 euros. Externalizado anual: 15.120 euros. Externalizar es más barato en unos 33.000 euros al año, absorbe el pico estacional sin retrasar ni un solo lanzamiento y no carga con ningún compromiso fijo. A este volumen no hay color.
¿Dónde alcanza lo interno?
El coste interno por imagen solo baja a niveles competitivos cuando el puesto está saturado todo el año. A un volumen genuino y sostenido de más de 1.000 imágenes al mes sin colapso estacional, el coste cargado se acerca a 4,00 euros por imagen. Eso sigue estando por encima de una tarifa externa de tramo medio. Para que lo interno gane de verdad en coste, en general necesitas varios puestos saturados haciendo un volumen muy alto y constante, más una razón para que el trabajo deba quedarse dentro, como imágenes estrella críticas para la marca o flujos estudio-edición fuertemente acoplados.
Para la inmensa mayoría de tiendas por debajo de unos pocos miles de imágenes al mes, o con cualquier estacionalidad, el punto de equilibrio nunca llega. Externalizar es más barato a cualquier volumen realista que vayan a alcanzar.
Cuándo sigue teniendo sentido hacerlo internamente
Para ser justos, lo interno gana genuinamente en casos concretos, y merece la pena nombrarlos con honestidad.
- Volumen constante y saturante. Si produces de forma fiable bastante más de 1.000 imágenes al mes, todos los meses, sin temporada muerta, un puesto saturado se vuelve competitivo en coste y te da una integración estrecha entre estudio y edición.
- Trabajo estrella y de campaña crítico para la marca. Las imágenes insignia que definen tu marca pueden justificar un especialista interno que viva dentro de tu equipo creativo, incluso mientras el catálogo masivo sale fuera.
- Confidencialidad extrema o entrega en la misma hora. Productos sin lanzar bajo embargo estricto, o un flujo que necesita las ediciones de vuelta en menos de una hora en la misma sala que la sesión, pueden favorecer a la plantilla interna.
- Un estudio que dispara sin parar. Si operas tu propio estudio de alto volumen, un editor in situ que cierra el bucle entre captura y entrega tiene un valor de flujo real más allá del coste puro.
El patrón inteligente para muchas marcas en crecimiento es híbrido: mantén una pequeña capacidad interna para el trabajo estrella y de campaña, y empuja el catálogo masivo, el 90% de las referencias que solo necesitan fichas limpias, consistentes y ajustadas a especificación, hacia un servicio especializado. Consigues control de marca donde importa y economía de volumen donde cuenta. Construir esas fichas consistentes a escala es exactamente la labor de la /es/edición-masiva-de-fotos-de-producto/.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es un precio justo por editar una foto de producto?
Para una ficha de producto estándar a volumen moderado, cuenta con 1,00 a 3,50 euros externalizado, bajando hacia 0,70 a 1,20 euros a alto volumen con iguala. La simple eliminación de fondo es más barata, desde unos 0,30 euros. El trabajo complejo de joyería o maniquí invisible va de 2,50 a 12 euros porque exige mucho más tiempo cualificado. Desconfía de cualquier presupuesto muy por debajo del rango, suele señalar trabajo apurado y una tasa de rechazo alta.
¿De verdad lo interno es más caro que externalizar?
Casi siempre, hasta que tu volumen es a la vez muy alto y constante. La trampa es comparar un salario con una factura. Una vez cargas el salario con cotizaciones, software, hardware, tiempo de gestión, gastos de oficina y, sobre todo, el tiempo muerto de temporada, y luego lo divides entre la producción realista y no la teórica, lo interno aterriza en torno a 4 a 6 euros por imagen. Eso está por encima de las tarifas externas a cualquier volumen que la mayoría de las tiendas manejen de verdad.
¿Cómo baja el precio el volumen?
Los costes fijos de puesta en marcha y briefing se reparten entre más imágenes, y un proveedor puede aplicar descuento cuando un flujo estable y predecible mantiene a su equipo formado plenamente ocupado. Por eso las tarifas por imagen caen de unos 3 euros a bajo volumen a cerca de 1 euro en una iguala de alto volumen. Comprometerse a un mínimo mensual mediante iguala suele desbloquear la mejor tarifa y el plazo más fiable.
¿Y el coste de las fichas rechazadas?
Infrapresupuestado y con frecuencia el mayor coste oculto. Una imagen rechazada o rehecha cuesta tiempo de rehacer, tiempo de gestión e ingresos perdidos mientras la referencia está fuera de línea. Una tasa de retrabajo del 5% sobre 2.000 imágenes al mes puede quemar en silencio 1.000 euros. Un servicio con una capa real de control de calidad suele costar menos en total pese a una tarifa de portada más alta, porque el rechazo casi nulo hace que las fichas se publiquen a la primera.
¿Pueden los freelancers con el trabajo de catálogo masivo?
Para volumen bajo o irregular, sí, y a menudo bien. A escala de catálogo sufren con las tres cosas que más importan: consistencia a lo largo de un elenco rotatorio, capacidad reservada para grandes lanzamientos y plazo fiable bajo fechas ajustadas. La carga de coordinación además recae sobre ti. Son una buena herramienta táctica, no un motor de catálogo escalable.
¿Cómo calculo mi propio punto de equilibrio?
Divide tu coste interno anual totalmente cargado entre la producción anual realista para obtener tu verdadero coste interno por imagen, y compáralo con la tarifa del tramo externo para tu volumen mensual. Recuerda que el coste fijo interno no se reduce a escala, así que por debajo de un puesto saturado tu coste real por imagen sube. Para la mayoría de las tiendas por debajo de unos pocos miles de imágenes al mes, o con cualquier estacionalidad, externalizar gana a cualquier volumen.
Conclusión
El coste de editar una imagen de producto no es la tarifa de la factura, es el coste totalmente cargado de un activo terminado, aceptado y a especificación que nunca vuelve. Medido así, lo interno es la opción cara para casi todo el mundo salvo las operaciones de mayor volumen y más constante, los freelancers son una herramienta táctica para lotes pequeños e irregulares, y un servicio especializado es la elección más barata y de menor riesgo en el amplio medio donde vive el comercio electrónico en crecimiento.
Aplica el punto de equilibrio a tus propios números. Si entregas más de unos cientos de imágenes al mes, o tu volumen oscila con las temporadas, las cuentas apuntarán en la misma dirección que lo hacen para casi todas las tiendas que hacen de verdad el cálculo.
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